Forenses determinan que la víctima del crimen de Aranda murió desangrada y sin defensa
Provincia de Burgos
Los informes forenses sobre el crimen ocurrido el 3 de octubre de 2024 en Aranda revelan que la víctima falleció a causa de graves heridas por arma blanca que provocaron una hemorragia interna masiva y fallo respiratorio. Los expertos de Medicina Legal han detallado la acumulación de medio litro de sangre en la cavidad torácica y su presencia en las vías aéreas, lo que desencadenó un shock hipovolémico y obstrucción respiratoria.
Los forenses concluyen que la víctima no pudo defenderse, ya que no se encontraron signos de resistencia. La secuencia de la agresión, según la perito, comenzó con "heridas de tanteo" en la parte anterior del tórax, seguidas de una caída que provocó un golpe en la cabeza contra el suelo. Fue en esa posición cuando se infligieron las lesiones mortales, incluyendo puñaladas por la espalda.
El informe también señala la presencia de una contusión y un hematoma en la cabeza, compatibles con un impacto contra una superficie dura, como el suelo, lo que sugiere que la víctima cayó tras el primer ataque. Las lesiones finales se produjeron mientras la víctima estaba en el suelo, indicando una imposibilidad de oponerse a la agresión.
