Padre e hijo burgaleses comparten su pasión por la restauración a sus 93 y 59 años
Provincia de Burgos
Fernando, un burgalés de 93 años, y su hijo Aitor, de 59, han encontrado en las clases de restauración una forma de compartir tiempo y aficiones. Dos veces por semana, acuden juntos a un taller en Burgos, donde Fernando, a pesar de su avanzada edad, demuestra un espíritu incansable por aprender nuevas habilidades.
Fernando, originario de La Ribera del Duero, ha dedicado su vida a la construcción y ahora, jubilado, mantiene una activa rutina que incluye natación y este taller de restauración. "Habrá que hacer algo para no quedarnos agarrotados", comenta Fernando con una sonrisa, mientras su hijo Aitor, que se apuntó a la actividad de Educación Permanente de Adultos (EPA) del Círculo Católico, le acompaña.
Padre e hijo han restaurado ya varios objetos, incluyendo sillas antiguas y un revistero para su nieta. Uno de sus proyectos más especiales fue un cuadro que Aitor regaló a su padre por su 93 cumpleaños, recreando una escena de "El bueno, el feo y el malo", que se expuso en la muestra anual de la EPA. Ambos disfrutan de la complicidad que se crea en clase, ayudándose y aprendiendo mutuamente, y ya se han apuntado para el próximo curso.
