Nuevos radares en la provincia de León priorizan la velocidad sobre el estado del firme
La provincia de León ha experimentado un despliegue significativo de nuevos radares de velocidad en carreteras convencionales, incluyendo la C-623 y la LE-311. Estos dispositivos se instalan en vías con aforos considerables, a pesar de que muchas de ellas presentan un notable deterioro en su asfalto y baches profundos. La colocación de estos radares, como el ubicado en el kilómetro 30 de la C-622 en la vía hacia Braganza, ha generado debate. Los usuarios critican que se invierte en tecnología de control de velocidad en lugar de destinar fondos a la reparación del firme, lo que genera una situación de riesgo al circular por tramos deteriorados con límites de velocidad reducidos. Esta estrategia de priorizar la instalación de radares sobre la mejora de la infraestructura vial se repite en varios puntos de la red de carreteras leonesas. La preocupación ciudadana se centra en la aparente contradicción de exigir el cumplimiento de límites de velocidad en vías que presentan condiciones peligrosas debido a su mal estado.




