El molino de Pinillos de Polendos: de la harina a la luz eléctrica hace un siglo
Provincia de Segovia
La historia del molino del Prado en Pinillos de Polendos se remonta a principios del siglo XX, cuando funcionaba como una pequeña central hidroeléctrica. El abuelo del autor, conocido como 'lucero', era el encargado de poner en marcha el generador al anochecer y apagarlo al amanecer, garantizando el suministro eléctrico a cinco pueblos.
La llegada de la competencia en 1930, con la proyección de una línea de alta tensión por Justo Hernanz, supuso un cambio en el modelo de negocio, ofreciendo tarifas más complejas y puntos de luz adicionales. Durante la Guerra Civil y la posguerra, la electricidad se convirtió en un bien esencial, y algunos molinos continuaron operando clandestinamente.
La modernización de la red eléctrica provincial por parte de la Sociedad Eléctrica Segoviana S.A. y las sequías de 1944 y 1945 marcaron el declive del molino. Finalmente, en 1950, la instalación de un centro de transformación en Cantimpalos por Eléctrica Segoviana sentenció su cierre. A pesar de su desaparición, los restos del molino recuerdan su doble milagro: convertir el agua en luz y el trigo en harina, y el espíritu emprendedor de los habitantes de Pinillos de Polendos.
