Segovia, vivero de fresas para Europa: del frío de El Carracillo a las mesas del mundo
Provincia de Segovia
Los viveros de la comarca segoviana de El Carracillo se han consolidado como un eslabón fundamental en la cadena de producción de fresas a nivel internacional. Mientras Huelva inicia su campaña, millones de plantas cultivadas en Segovia emprenden viaje hacia el sur de España y otros países europeos, especialmente Italia y Grecia. Este proceso aprovecha las condiciones climáticas únicas de la provincia, como la altitud, las noches frescas y los suelos arenosos, para desarrollar plantas robustas y preparadas para la producción.
La especialización climática es clave: Segovia proporciona el frío necesario para el desarrollo óptimo de la planta en su etapa de vivero, acumulando las horas de frío que aseguran una parada vegetativa adecuada y el fortalecimiento de las coronas. Posteriormente, estas plantas se trasplantan a climas más cálidos como el de Huelva, donde el invierno suave favorece una fructificación temprana. Este sistema, inspirado en experiencias de California de los años setenta, ha convertido a municipios como Chañe, Navalmanzano y Sanchonuño en centros neurálgicos de esta actividad.
La importancia económica de este sector en Castilla y León es considerable, con 35 viveros que producen anualmente alrededor de 950 millones de plantas. Empresas segovianas como Viveros Campiñas, El Pinar y Viveros Río Eresma son referentes nacionales e internacionales, exportando a mercados tan diversos como Marruecos, Egipto, Brasil, Italia y Grecia. Este nicho de mercado, que comenzó en los años setenta, demuestra la capacidad de adaptación y especialización del sector agrícola segoviano, contribuyendo significativamente a la economía regional y al abastecimiento de frutos rojos en Europa.
