El ciclo del pastoreo: esquileo, marcado y trashumancia en la Soria rural
Cihuela

El ciclo estival en la Soria rural marcaba el inicio de intensas faenas ganaderas. Con la llegada de los rebaños, se procedía al esquileo y marcado del ganado, tareas esenciales para la gestión de la cabaña. La separación de los "mardanos" en junio y su posterior reincorporación en julio facilitaba la reproducción y aseguraba nuevas crías para la trashumancia.
A finales de julio, los rebaños emprendían la subida a los montes en busca de pastos frescos. Los pastores organizaban su jornada con la recogida de agua y leña, la preparación de alimentos y el cuidado de los corderos más pequeños. La alimentación del ganado se complementaba con la administración de sal cada veinte días o al mes, previniendo la ingestión de tierra y asegurando su salud.
La culminación del ciclo llegaba con el esquileo, una labor que requería la preparación de locales específicos y la organización de personal dedicado a la recogida y apilado de la lana. Cada hombre esquilaba una veintena de ovejas al día, finalizando la jornada con la "empega" o marcaje del ganado con pez hirviendo, un rito ancestral de la ganadería extensiva.