Deza: Un viaje a través de la historia desde la Prehistoria hasta la emigración
Deza
El municipio de Deza, en Soria, revela una rica y extensa historia que se remonta al Paleolítico Superior, como atestiguan los hallazgos en la Peña del Manto. Posteriormente, la presencia de los titos, una etnia celtíbera, dejó su huella en El Cabezuelo, donde se han encontrado vestigios de cerámica y monedas. Los romanos también se asentaron en la zona, trasladando el núcleo poblacional a la vega del Henar, y los visigodos dejaron su marca con la necrópolis de Valdecatalán.
Durante la dominación árabe, Deza fue una fortificación bereber estratégica en la frontera con los reinos cristianos. Tras la reconquista, se integró en Castilla y se convirtió en un punto clave en la frontera con Aragón, sufriendo las consecuencias de las guerras entre ambos reinos, como la conquista aragonesa en 1429, que llevó a la venta de sus habitantes mudéjares como esclavos.
En la Edad Moderna, Deza experimentó un crecimiento poblacional en el siglo XVI, pero la expulsión de los moriscos en 1611 supuso un duro revés. El municipio recuperó su auge a mediados del siglo XIX, alcanzando su pico demográfico en 1920 con más de 1700 habitantes. Sin embargo, la mecanización del campo en el siglo XX provocó la emigración de gran parte de su población a las ciudades, un fenómeno que ha marcado su evolución reciente.