La apertura parcial de la A-11 no altera el tráfico en la N-122 y genera incertidumbre en los negocios locales
Provincia de Valladolid
La reciente apertura de un tramo de la autovía A-11 en la provincia de Valladolid no ha supuesto, por el momento, un cambio significativo en el flujo de tráfico de la carretera nacional N-122. La dificultad para acceder a la nueva vía y la falta de señalización adecuada mantienen a los conductores utilizando la ruta tradicional, lo que genera incertidumbre entre los negocios locales que dependen del tránsito de paso.
Comerciantes y hosteleros de localidades como Tudela de Duero, Traspinedo, Sardón de Duero y Quintanilla de Onésimo expresan sus dudas sobre el impacto futuro de la autovía. Mientras algunos negocios más cercanos a las nuevas incorporaciones a la A-11 esperan beneficiarse a largo plazo, otros, especialmente aquellos situados directamente en la N-122, temen una pérdida considerable de clientes. La finalización de las obras y la mejora de la señalización son claves para determinar el verdadero efecto de la autovía.
La "autovía fantasma", como algunos la denominan, aún no ha logrado atraer a un número considerable de usuarios, especialmente al tráfico pesado. La falta de accesos claros desde puntos clave como Peñafiel o la necesidad de realizar rodeos para incorporarse desde Valladolid disuaden a muchos conductores. Esta situación mantiene el tráfico en la N-122 en niveles similares a los previos a la apertura, dejando a los negocios en una fase de expectación ante lo que pueda suceder una vez la autovía esté completamente operativa y sea más accesible.
