El municipio de Ezcaray, en La Rioja, revela una rica historia que se remonta a la prehistoria con hallazgos neolíticos y la presencia de tribus prerromanas como los Berones y Austrigones. La influencia romana se evidencia en sepulcros y monedas, mientras que visigodos y musulmanes también dejaron su huella antes de que el rey navarro Sancho Garcés I iniciara su repoblación alrededor del 923-924, dándole su nombre actual y conservando topónimos de origen vasco.
La villa obtuvo un Fuero clave en 1312 por parte de Fernando IV, que eximía a sus habitantes de diversos tributos y les otorgaba justicia propia, un privilegio confirmado posteriormente por Alfonso XI y los Reyes Católicos. Este Fuero, símbolo de su autonomía, estuvo vigente hasta 1876. Durante los siglos XV al XVIII, Ezcaray experimentó un auge económico gracias a su pujante industria textil, destacando la creación de la Real Fábrica de Santa Bárbara en 1752, que llegó a ser una de las más importantes de España.
En el siglo XX, la llegada del ferrocarril y el desarrollo de la industria maderera marcaron la economía local. Actualmente, Ezcaray se ha consolidado como un destino turístico de primer orden, impulsado por la estación de esquí de Valdezcaray, su oferta gastronómica y hotelera, y su designación como Municipio de Interés Turístico en 1998. La recuperación de edificios históricos, como los de la Real Fábrica, alberga hoy dependencias municipales y el Real Teatro, completando la oferta cultural y de servicios para sus visitantes durante todo el año.