
La Ermita de San Frutos, joya románica segoviana, recupera su esplendor
La Ermita de San Frutos, un enclave histórico del siglo VII fundado por el patrón de Segovia y sus hermanos, ha sido objeto de atención para preservar su legado. Este complejo monástico, que incluye un cementerio y dependencias monacales, se asienta sobre una roca y se accede a través de un puente de piedra que salva la mítica "cuchillada de San Frutos". La ermita, consagrada en 1100, conserva vestigios visigodos y una necrópolis con tumbas antropomorfas. La leyenda y la historia se entrelazan en este lugar, donde se mantiene el rito de "pasar por la piedra del santo" para prevenir hernias. A pesar de las reformas y la desamortización, la ermita sigue siendo un punto de interés cultural y espiritual.












