
El horno de la encomienda de Ricote: un monopolio santiaguista que evolucionó con el tiempo
El antiguo horno de la encomienda de Ricote, que perteneció a la orden de Santiago, fue un elemento clave en el control de la producción local. Los habitantes estaban obligados a utilizar este horno, junto con almazaras y molinos, para transformar sus productos, bajo pena de sanción. La cesión de estas propiedades a concejos y particulares marcó un declive en el poder de la orden. Este horno, del tipo "poya", sufrió importantes reformas y ampliaciones a lo largo de los siglos. En 1536 se presupuestó una reforma para ampliarlo, y a pesar de las reparaciones, los problemas de mantenimiento persistieron, llegando a amenazar ruina en 1721. La administración santiaguista, sin embargo, logró mantenerlo en pie, y en 1734 se encontraba totalmente reparado. Aunque el horno de la encomienda desapareció, la tradición de hornos de este tipo perdura en Ricote, donde aún se utilizan de forma particular, manteniendo viva una parte de su legado histórico y arquitectónico.







