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Cihuela

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Tradiciones navideñas y bendición de campos en la España rural

Las celebraciones navideñas en la España rural conservan tradiciones arraigadas como el besapié al Niño Jesús tras la misa de Navidad, un eco de los belenes y la participación de los quintos como monaguillos en la Misa del Gallo. Por otro lado, la festividad de la Cruz de Mayo, que se conmemora el primer día del mes, incluye la bendición de los campos desde las eras. Antiguamente, esta ceremonia iba acompañada del reparto de velitas en forma de cruz para proteger los hogares durante todo el mes. Estas costumbres reflejan la profunda conexión de las comunidades rurales con el ciclo agrícola y las celebraciones religiosas, manteniendo vivas las herencias culturales.

La tradición alfarera y constructiva de Cihuela: del adobe a la teja árabe
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La tradición alfarera y constructiva de Cihuela: del adobe a la teja árabe

El municipio de Cihuela conserva una rica herencia en técnicas constructivas tradicionales, con especial protagonismo en la fabricación de adobes y tejas. El proceso de elaboración del adobe, que parte de la extracción y cernido de tierra a la que se añade paja y agua, culmina con el moldeado y secado para obtener estos elementos básicos de construcción. La influencia árabe se hace patente en la producción de la característica teja curva. En Cihuela, "La Tejera", ubicada tras "El Cerro", era el centro de esta actividad, utilizando arcilla rojiza para dar forma a las tejas. Tras el moldeado en forma trapezoidal y el paso por el "burro" para adquirir su curvatura, las tejas se dejaban secar al aire libre antes de su cocción final, preservando así una técnica ancestral de gran valor patrimonial.

El ciclo del pastoreo: esquileo, marcado y trashumancia en la Soria rural
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El ciclo del pastoreo: esquileo, marcado y trashumancia en la Soria rural

El ciclo estival en la Soria rural marcaba el inicio de intensas faenas ganaderas. Con la llegada de los rebaños, se procedía al esquileo y marcado del ganado, tareas esenciales para la gestión de la cabaña. La separación de los "mardanos" en junio y su posterior reincorporación en julio facilitaba la reproducción y aseguraba nuevas crías para la trashumancia. A finales de julio, los rebaños emprendían la subida a los montes en busca de pastos frescos. Los pastores organizaban su jornada con la recogida de agua y leña, la preparación de alimentos y el cuidado de los corderos más pequeños. La alimentación del ganado se complementaba con la administración de sal cada veinte días o al mes, previniendo la ingestión de tierra y asegurando su salud. La culminación del ciclo llegaba con el esquileo, una labor que requería la preparación de locales específicos y la organización de personal dedicado a la recogida y apilado de la lana. Cada hombre esquilaba una veintena de ovejas al día, finalizando la jornada con la "empega" o marcaje del ganado con pez hirviendo, un rito ancestral de la ganadería extensiva.

El ciclo del cereal: un viaje por las labores agrícolas tradicionales
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El ciclo del cereal: un viaje por las labores agrícolas tradicionales

El cultivo de cereales en la España rural seguía un riguroso calendario de faenas, marcando el ritmo de vida de las comunidades agrarias. Desde el "alza" otoñal, que preparaba la tierra apelmazada, hasta la "bina" para airearla, cada paso era crucial para asegurar una buena cosecha. La "sementera" cubría el grano con tierra, mientras que la "escardá" invernal eliminaba las hierbas invasoras. La "siega" manual, protegida con la "zoqueta", daba paso a la trilla en las eras, donde la caballería jugaba un papel fundamental. Finalmente, el "aventar" separaba la paja del grano, que se almacenaba cuidadosamente para su posterior uso. La recogida de la paja con la "bielda" y el transporte del grano en sacos a lomos de caballería completaban este ancestral proceso. Estas labores, transmitidas de generación en generación, reflejan la profunda conexión entre el hombre y la tierra en el mundo rural.

La matanza del cerdo, un rito familiar arraigado en la tradición rural
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La matanza del cerdo, un rito familiar arraigado en la tradición rural

La matanza del cerdo, más allá de una necesidad, representa un auténtico rito familiar en el entorno rural. El proceso comienza la víspera con la dieta del animal para asegurar la limpieza de sus vísceras, preparando el escenario para el sacrificio al amanecer. El ritual implica la sujeción del cerdo para desangrarlo, recogiendo la sangre para evitar su coagulación, y posteriormente chamuscar la piel con fuego para facilitar el despojado del pelo. Tras este paso, los más jóvenes suelen disfrutar de la punta del rabo caliente, una pequeña tradición. Finalmente, el animal se abre en canal, se separan y limpian las tripas para su posterior uso en embutidos, y se procede al troceado de la carne antes de que anochezca, siguiendo el dicho popular de que el cerdo no debe "ver la luna".

El campo y la tradición jabonera de Cihuela: un legado ancestral
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El campo y la tradición jabonera de Cihuela: un legado ancestral

El legado agrícola de Cihuela se remonta a prácticas ancestrales, donde el cultivo de secanos cerealistas y pequeñas huertas marcaba el ritmo de vida. Los labradores, conocedores de la climatología local, nombraban los vientos que influían en sus cosechas: Cierzo, Regañón, Solano y Bajero. La distribución de la tierra, medida en yugadas, y un ciclo de cultivo rotatorio de cereal, leguminosas y barbecho, reflejaban un profundo conocimiento del entorno. Paralelamente, la tradición artesanal del jabón en Cihuela permitía dar un segundo uso a los recursos del campo y la matanza del cerdo. Aceite frito y grasa sobrante se transformaban en jabón mediante un proceso que combinaba cocción y la adición de ceniza, un arte transmitido de generación en generación. El resultado era un producto esencial para las tareas domésticas. Estas prácticas, arraigadas en la vida rural, no solo demuestran la autosuficiencia y el ingenio de sus habitantes, sino que también preservan un valioso patrimonio cultural y etnográfico. La memoria de estos oficios y conocimientos tradicionales sigue viva en la identidad de Cihuela.

Tradiciones sorianas: Día de Difuntos, matanza y caza mayor
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Tradiciones sorianas: Día de Difuntos, matanza y caza mayor

La llegada del 2 de noviembre marca el Día de Difuntos, una jornada en la que la tradición dicta visitar los cementerios, rezar por los seres queridos y honrar su memoria. Estas costumbres se extienden a lo largo del año con misas y rosarios en fechas señaladas. Paralelamente, la matanza del cerdo sigue siendo un rito ancestral en muchas localidades, marcada por la elección de la luna y la antelación en los preparativos para reunir a familiares y vecinos. La caza, tanto mayor como menor, también forma parte del acervo cultural de la región, con poblaciones de ciervos, jabalíes, perdices y conejos que mantienen viva esta actividad. Estas prácticas, arraigadas en la historia de los pueblos sorianos, reflejan la conexión de sus habitantes con el ciclo de la vida, la muerte y el aprovechamiento de los recursos naturales.

Cihuela recupera sus tradiciones de Mayo y Jueves Lardero
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Cihuela recupera sus tradiciones de Mayo y Jueves Lardero

La localidad de Cihuela ha revivido dos de sus tradiciones más arraigadas: la Plantada del Mayo y la celebración del Jueves Lardero. La primera, que antaño realizaban los quintos del pueblo, consistía en la colocación de un gran chopo en la plaza, compitiendo por la mayor altura. Por su parte, el Jueves Lardero, previo a la Cuaresma, se conmemora con una merendilla popular. El menú tradicional incluye pan, huevo y, especialmente, longaniza, tal como evoca el refrán "Jueves Lardero, longaniza en el puchero". Estas costumbres, que forman parte del acervo cultural de la villa, buscan mantener viva la identidad y las celebraciones comunitarias entre los vecinos.

Cihuela recupera las tradiciones de Las Rondas y Las Hogueras
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Cihuela recupera las tradiciones de Las Rondas y Las Hogueras

El municipio de Cihuela ha puesto en valor dos de sus tradiciones más arraigadas: Las Rondas y Las Hogueras. Las Rondas, celebradas de madrugada por los mozos para cortejar a las mozas, incluían la colocación de ramos en los balcones de las elegidas y el pintado de fachadas de verde, reservando un hueso de burro para aquellas que rechazaban el cortejo. Por su parte, Las Hogueras se encienden la víspera de la festividad de la Inmaculada Concepción. En esta noche, las calles se llenan de ruido, cohetes y hogueras donde se asan patatas. La cercanía de las fechas navideñas invita a brindar con cava y disfrutar de dulces típicos como turrones y guirlaches. Estas costumbres, que forman parte del acervo cultural de Cihuela, se recuperan para mantener viva la identidad del pueblo y transmitir estas singulares prácticas a las nuevas generaciones.

Los toques de campana: un legado sonoro de la vida rural
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Los toques de campana: un legado sonoro de la vida rural

Las campanas de las iglesias no solo marcaban el ritmo de la liturgia, sino que también dictaban la vida cotidiana en los pueblos. Desde el alba hasta el anochecer, sus tañidos anunciaban desde la recogida del ganado hasta las celebraciones de bautizos y bodas. Antiguamente, el sacristán-campanero poseía un repertorio de toques diferenciados para cada ocasión: misas, rosarios, oraciones, e incluso para anunciar el fallecimiento de niños (tintanes) o alertar de incendios y otros peligros. Cada sonido tenía un significado y una función específica en la comunidad. Aunque muchos de estos toques se han perdido con el tiempo, el estudio de este patrimonio sonoro nos permite comprender mejor las costumbres y la organización social de las zonas rurales en épocas pasadas, conectando el presente con la memoria colectiva.

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Las Albadas, La Manta y el Cantarete: Tradiciones nupciales de las Vicarías

Las Albadas, una serie de coplas dedicadas a los novios, eran una costumbre arraigada entre los mozos solteros de los pueblos de las Vicarías para celebrar las bodas. Estas composiciones destacaban las virtudes de los contrayentes y servían como nexo de unión entre las localidades. La organización de las Albadas recaía en los quintos del año, quienes recaudaban fondos entre los jóvenes para financiar un almuerzo colectivo. La cantidad de vino y viandas ofrecidas por el novio podía influir en el contenido y duración de las coplas. Además, los mozos forasteros que deseaban casarse con una moza del pueblo debían abonar la "Manta" y, en caso de matrimonio, el tradicional "Cantarete", pagos que eran gestionados por los quintos entrantes.

Descubriendo la riqueza natural y geológica de Cihuela: El Royo, Cuberos y Peñarrubias
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Descubriendo la riqueza natural y geológica de Cihuela: El Royo, Cuberos y Peñarrubias

El término municipal de Cihuela alberga parajes de gran interés natural y geológico que invitan a la exploración. Lugares como El Royo, un arroyo que atraviesa la localidad, y los impresionantes Cuberos, formaciones rocosas erosionadas que pudieron servir de refugio a antiguos pobladores, ofrecen una visión del pasado y la geografía local. Otros enclaves como la Hoya de los Huesos, con posibles vestigios prehistóricos, y el Cerro Pelado, con sus laderas agrestes y simas por explorar, enriquecen el paisaje. La ruta también incluye parajes como Peñarrubias, con sus singulares formaciones rocosas, y La Tejera, donde la arcilla rojiza dio nombre a la antigua fabricación de tejas y adobes. Finalmente, la ascensión al Cerro culmina en un mirador natural desde donde se divisa una vasta panorámica del valle, invitando a la contemplación y al recuerdo de la historia y la belleza de Cihuela.

Cihuela: Vestigios mineros y senderismo en la ruta Del Valle al Monte
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Cihuela: Vestigios mineros y senderismo en la ruta Del Valle al Monte

El municipio de Cihuela conserva vestigios de su pasado minero, especialmente en la zona de "Del Valle al Monte". Un antiguo caserón con sus anexos, junto a los restos de un puente, conducen a la boca de la mina Fortuna, donde aún se aprecian estructuras de madera y una chimenea que recogía el agua. La ruta también señala la Fuente de la Mina, cuyas aguas se atribuyen propiedades beneficiosas para el riñón. El camino prosigue hacia el Monte, trazando una senda entre el Casillón y el Alto de las Hoyas, ofreciendo la posibilidad de explorar diferentes senderos y barrancos. Esta ruta senderista permite descubrir la historia industrial de Cihuela y disfrutar de sus paisajes naturales, conectando el pasado minero con el entorno rural y las elevaciones del terreno.

Descubriendo los tesoros naturales de Cihuela: El Picarzo y La Cerrada
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Descubriendo los tesoros naturales de Cihuela: El Picarzo y La Cerrada

El municipio de Cihuela invita a explorar sus parajes naturales, destacando la imponente formación rocosa del Picarzo y el singular Barranco de La Cerrada. El Picarzo, con sus casi 1.000 metros de altitud, ofrece vistas panorámicas del entorno y alberga una rica flora de plantas aromáticas. El Barranco de La Cerrada, por su parte, sorprende por su terreno rojizo y los fósiles marinos que atestiguan la presencia de antiguos mares. En su recorrido se encuentran restos de calizas conchíferas y una fuente con abrevadero, además de las cercanas minas de sílice en las Arenas de Embid. La zona también esconde la Cueva del Ruido, con un vapor cálido que impide la nieve y un misterioso sonido de agua subterránea, y la Cueva Marco, una oquedad de acceso singular con pasadizos inexplorados. Estos enclaves naturales conforman una ruta de gran interés geológico y paisajístico.

Rutas senderistas por Cihuela: el Camino de Aragón y sus parajes naturales
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Rutas senderistas por Cihuela: el Camino de Aragón y sus parajes naturales

El municipio de Cihuela ofrece un recorrido detallado por dos de sus rutas senderistas más emblemáticas: el Camino de Aragón y el Camino del Pechuelo. Estas sendas permiten a los excursionistas descubrir la diversidad paisajística de la zona, desde las llanuras cerealistas hasta los parajes cercanos al río. El itinerario comienza en el Camino del Pechuelo, ascendiendo por una cuesta hasta alcanzar el depósito de agua, desde donde se divisan puntos de interés como La Cañadilla y el Azud. Posteriormente, el recorrido se bifurca, dando paso al Camino de Aragón, que parte del Alto del Navarro y atraviesa el Monte Alto. El Camino de Aragón alcanza su punto culminante en la llanura de Entre Caminos, a 967 metros de altitud. Desde esta elevación, se puede contemplar el cambio estacional del paisaje y las luces de los pueblos circundantes. La ruta también señala desvíos hacia la Pieza de la Dueña y los Llanos del Chaparral, enriqueciendo la experiencia del senderista.

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