El municipio de Gaibiel ha inaugurado un nuevo punto de servicio para ciclistas, que incluye una estación de autoreparación e hinchado de bicicletas, un punto de carga para bicicletas eléctricas, aparcamiento y una estación de lavado. Esta iniciativa, ubicada estratégicamente en la entrada del pueblo junto al frontón, busca potenciar el cicloturismo y la movilidad sostenible en la zona.
La instalación ha sido posible gracias a una subvención de la Diputación Provincial de Castellón, a través del Patronato Provincial de Turismo, dentro del plan "Transformación del Modelo Turístico hacia la Sostenibilidad" financiado por fondos europeos Next Generation-EU.
El Patronato Provincial de Turismo ha sido el encargado de ejecutar la obra, con el objetivo de mejorar las infraestructuras y fomentar el uso de la bicicleta como medio de transporte y ocio en la provincia de Castellón.
El Ayuntamiento de Zarza-Capilla ha sido beneficiado con una subvención de 2.035,67 euros procedente de la Diputación de Badajoz. Estos fondos se destinarán a la financiación de un video promocional centrado en los auroros de la localidad.
La ayuda forma parte de la convocatoria de subvenciones para el fomento del turismo en la provincia durante el año 2025. El objetivo es potenciar la riqueza cultural y turística de los municipios pacenses.
Con esta aportación, Zarza-Capilla busca dar a conocer una de sus tradiciones más arraigadas, los auroros, a través de un material audiovisual que sirva como herramienta de promoción turística.
El municipio de Villada ha anunciado las fechas para su esperada Feria de la Matanza, que se celebrará en marzo de 2026. Este evento, arraigado en la tradición rural, conmemora la costumbre ancestral de la matanza del cerdo, una práctica fundamental en la economía y gastronomía de la zona.
La feria ofrecerá a los asistentes la oportunidad de conocer de cerca el proceso de la matanza, desde la preparación hasta la elaboración de productos derivados. Se espera la participación de artesanos y productores locales que mostrarán la calidad de los embutidos y otros manjares.
Este evento cultural y gastronómico busca preservar las costumbres y fomentar el turismo en la comarca, atrayendo a visitantes interesados en la cultura tradicional y la gastronomía de calidad.
La empresa Desarrollo de Granos Espadana, especializada en el suministro y distribución de materias primas para piensos, ha anunciado la distribución de más de 200.000 toneladas de productos como maíz, cebada y harina de soja.
Desde su fundación en 2008, la compañía ha mantenido un firme compromiso con la adquisición directa de suministradores e importadores clave, estableciendo relaciones sólidas en el sector. Su actividad principal se centra en abastecer a fábricas de piensos, granjas y explotaciones avícolas en toda España.
Tras la implementación del sistema de mercado agrícola, Desarrollo de Granos Espadana se ha consolidado como una de las empresas más activas en la plataforma, garantizando la entrega rápida de sus productos a nivel nacional.
El municipio de Adanero ha iniciado un proyecto de renovación integral de su alumbrado exterior, apostando por tecnología de alta eficiencia e implantación de sistemas de telegestión. Esta iniciativa se enmarca dentro del Programa DUS 5000, destinado a inversiones en proyectos singulares locales de energía limpia en municipios de reto demográfico.
La actuación contempla la instalación de una planta fotovoltaica y la implementación de un vehículo eléctrico con punto de recarga, además de la sustitución de las luminarias actuales por otras de mayor eficiencia energética. Estas medidas buscan reducir el consumo eléctrico y mejorar la sostenibilidad del municipio.
El proyecto, financiado en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, se suma a otras acciones estratégicas del consistorio para modernizar las infraestructuras y promover el uso de energías limpias en Adanero.
Se han recuperado dos juegos ancestrales practicados por los pastores: 'La Gurria' y 'Echar el Palo'. Estos juegos, que formaban parte de la vida cotidiana de los hombres del campo, ponen de manifiesto la ingeniosidad y el ingenio de quienes dedicaban su vida al pastoreo.
'La Gurria' consistía en golpear una bola con un cayado para introducirla en un círculo defendido por un jugador. El objetivo era desplazar al defensor y ocupar su lugar. Por su parte, 'Echar el Palo' era una prueba de fuerza donde dos pastores, sentados y enfrentados, tiraban de un bastón hasta lograr levantar al oponente.
La recuperación de estas prácticas lúdicas no solo preserva un patrimonio cultural inmaterial, sino que también ofrece una ventana a las costumbres y la forma de vida de las generaciones pasadas en el entorno rural.
El Ayuntamiento de Villaminaya ha facilitado el acceso al sendero 'Moracantá' y la Peña 'Manaera' a partir de este mes de abril. Una nueva guía en forma de cartelería y postes de señalización acompaña el recorrido de 10 kilómetros.
La ruta permite descubrir parajes emblemáticos del municipio como las Lagunas, la presa 'Moracantá', el puente Romano y la Peña 'Manaera'. Esta iniciativa se enmarca dentro de la Red de Senderos de Toledo, ofreciendo una experiencia más completa a los visitantes.
Los interesados pueden consultar más detalles sobre este y otros senderos en la página web oficial de Senderos de Toledo.
La localidad toledana de Villaminaya ha inaugurado oficialmente su nueva base helitransportada contra incendios forestales. El acto contó con la presencia de autoridades regionales y locales, incluyendo al Consejero de Desarrollo Sostenible, José Luis Escudero.
La instalación, que ocupa 667 metros cuadrados, dispone de un helipuerto con capacidad para tres aeronaves y albergará dependencias como una emisora, salas de reuniones y formación, y áreas de descanso y vestuarios para un retén de doce efectivos.
Esta nueva base se posiciona como un punto estratégico clave en la prevención y extinción de incendios, no solo a nivel comarcal y provincial, sino también para toda la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.
La gastronomía de la España rural, con raíces en la cocina castellana y toques aragoneses, se fundamenta en productos de temporada y la tradición.
El cerdo, criado durante todo el año y sacrificado entre San Martín y la Candelaria, era la base del sustento, proporcionando carne para todo el año junto a las aves de corral.
Los platos típicos como la sopa de pan, las migas, las gachas, el cocido castellano y los asados de caza reflejan la riqueza culinaria y la hospitalidad de estas tierras, culminando en postres como las sopetas, torrijas y buñuelos.
El municipio de Cihuela conserva una rica herencia en técnicas constructivas tradicionales, con especial protagonismo en la fabricación de adobes y tejas. El proceso de elaboración del adobe, que parte de la extracción y cernido de tierra a la que se añade paja y agua, culmina con el moldeado y secado para obtener estos elementos básicos de construcción.
La influencia árabe se hace patente en la producción de la característica teja curva. En Cihuela, "La Tejera", ubicada tras "El Cerro", era el centro de esta actividad, utilizando arcilla rojiza para dar forma a las tejas.
Tras el moldeado en forma trapezoidal y el paso por el "burro" para adquirir su curvatura, las tejas se dejaban secar al aire libre antes de su cocción final, preservando así una técnica ancestral de gran valor patrimonial.
El ciclo estival en la Soria rural marcaba el inicio de intensas faenas ganaderas. Con la llegada de los rebaños, se procedía al esquileo y marcado del ganado, tareas esenciales para la gestión de la cabaña. La separación de los "mardanos" en junio y su posterior reincorporación en julio facilitaba la reproducción y aseguraba nuevas crías para la trashumancia.
A finales de julio, los rebaños emprendían la subida a los montes en busca de pastos frescos. Los pastores organizaban su jornada con la recogida de agua y leña, la preparación de alimentos y el cuidado de los corderos más pequeños. La alimentación del ganado se complementaba con la administración de sal cada veinte días o al mes, previniendo la ingestión de tierra y asegurando su salud.
La culminación del ciclo llegaba con el esquileo, una labor que requería la preparación de locales específicos y la organización de personal dedicado a la recogida y apilado de la lana. Cada hombre esquilaba una veintena de ovejas al día, finalizando la jornada con la "empega" o marcaje del ganado con pez hirviendo, un rito ancestral de la ganadería extensiva.
El cultivo de cereales en la España rural seguía un riguroso calendario de faenas, marcando el ritmo de vida de las comunidades agrarias. Desde el "alza" otoñal, que preparaba la tierra apelmazada, hasta la "bina" para airearla, cada paso era crucial para asegurar una buena cosecha.
La "sementera" cubría el grano con tierra, mientras que la "escardá" invernal eliminaba las hierbas invasoras. La "siega" manual, protegida con la "zoqueta", daba paso a la trilla en las eras, donde la caballería jugaba un papel fundamental. Finalmente, el "aventar" separaba la paja del grano, que se almacenaba cuidadosamente para su posterior uso.
La recogida de la paja con la "bielda" y el transporte del grano en sacos a lomos de caballería completaban este ancestral proceso. Estas labores, transmitidas de generación en generación, reflejan la profunda conexión entre el hombre y la tierra en el mundo rural.
La matanza del cerdo, más allá de una necesidad, representa un auténtico rito familiar en el entorno rural. El proceso comienza la víspera con la dieta del animal para asegurar la limpieza de sus vísceras, preparando el escenario para el sacrificio al amanecer.
El ritual implica la sujeción del cerdo para desangrarlo, recogiendo la sangre para evitar su coagulación, y posteriormente chamuscar la piel con fuego para facilitar el despojado del pelo. Tras este paso, los más jóvenes suelen disfrutar de la punta del rabo caliente, una pequeña tradición.
Finalmente, el animal se abre en canal, se separan y limpian las tripas para su posterior uso en embutidos, y se procede al troceado de la carne antes de que anochezca, siguiendo el dicho popular de que el cerdo no debe "ver la luna".
El legado agrícola de Cihuela se remonta a prácticas ancestrales, donde el cultivo de secanos cerealistas y pequeñas huertas marcaba el ritmo de vida. Los labradores, conocedores de la climatología local, nombraban los vientos que influían en sus cosechas: Cierzo, Regañón, Solano y Bajero. La distribución de la tierra, medida en yugadas, y un ciclo de cultivo rotatorio de cereal, leguminosas y barbecho, reflejaban un profundo conocimiento del entorno.
Paralelamente, la tradición artesanal del jabón en Cihuela permitía dar un segundo uso a los recursos del campo y la matanza del cerdo. Aceite frito y grasa sobrante se transformaban en jabón mediante un proceso que combinaba cocción y la adición de ceniza, un arte transmitido de generación en generación. El resultado era un producto esencial para las tareas domésticas.
Estas prácticas, arraigadas en la vida rural, no solo demuestran la autosuficiencia y el ingenio de sus habitantes, sino que también preservan un valioso patrimonio cultural y etnográfico. La memoria de estos oficios y conocimientos tradicionales sigue viva en la identidad de Cihuela.
La llegada del 2 de noviembre marca el Día de Difuntos, una jornada en la que la tradición dicta visitar los cementerios, rezar por los seres queridos y honrar su memoria. Estas costumbres se extienden a lo largo del año con misas y rosarios en fechas señaladas.
Paralelamente, la matanza del cerdo sigue siendo un rito ancestral en muchas localidades, marcada por la elección de la luna y la antelación en los preparativos para reunir a familiares y vecinos. La caza, tanto mayor como menor, también forma parte del acervo cultural de la región, con poblaciones de ciervos, jabalíes, perdices y conejos que mantienen viva esta actividad.
Estas prácticas, arraigadas en la historia de los pueblos sorianos, reflejan la conexión de sus habitantes con el ciclo de la vida, la muerte y el aprovechamiento de los recursos naturales.